Salud mental: el cuidado que influye en toda nuestra vida
10 de octubre · Día Mundial de la Salud Mental
Blog HumanaMente | Octubre de 2026
Podemos dedicar tiempo a una consulta médica, cuidar nuestra alimentación o atender un dolor físico. Pero ¿con la misma seriedad atendemos la forma en que nos hablamos, una pérdida que nos duele, la exigencia constante o las dificultades para concentrarnos?
La salud mental está presente en nuestra vida diaria: en cómo pensamos, nos relacionamos, tomamos decisiones y afrontamos lo que nos ocurre. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la reconoce como parte esencial de la salud y como un derecho humano fundamental. Su cuidado merece la misma importancia que cualquier otra atención de salud.
Una necesidad real que todavía recibe poca atención
Los datos muestran la distancia entre su importancia y los recursos que se le destinan. En septiembre de 2025, la OMS informó que más de mil millones de personas viven con trastornos de salud mental. Sin embargo, según el Atlas de Salud Mental 2024, la mediana del gasto gubernamental destinado a salud mental se mantenía en apenas 2 % del presupuesto total de salud de los países informantes.
Su impacto también alcanza el trabajo: la OMS estima que cada año se pierden 12 mil millones de días laborales por depresión y ansiedad en el mundo. Son dificultades que pueden afectar la participación, la continuidad laboral y la vida económica de las personas y sus familias. Estas cifras describen trastornos y sus consecuencias. El cuidado de la salud mental, sin embargo, abarca mucho más que contar con un diagnóstico.
Autoestima: cómo nos valoramos influye en lo que hacemos
La autoestima se relaciona con la opinión que tenemos de nosotros mismos. Cuando esa valoración es persistentemente negativa, puede llevarnos a evitar situaciones sociales, dejar de intentar actividades nuevas o alejarnos de desafíos que consideramos fuera de nuestro alcance. Así lo explica el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS).
En la vida diaria, esto puede expresarse como no solicitar un empleo por sentir que “no soy suficiente” o renunciar a una actividad antes de probarla.
Cuidar este aspecto implica revisar cómo interpretamos nuestros errores y reconocer nuestras capacidades sin exigirnos ser perfectos.
Duelo: una pérdida también necesita espacio y cuidado
El duelo puede aparecer tras la muerte de alguien querido, una separación o la pérdida de un trabajo. Puede incluir tristeza, agotamiento, enojo y culpa, con emociones que cambian y reaparecen de forma inesperada. Cada persona lo vive de manera diferente.
Esto puede modificar la energía disponible para las responsabilidades y la convivencia. El duelo no constituye por sí mismo una enfermedad, pero puede requerir acompañamiento. Reconocerlo permite ajustar expectativas y ofrecer apoyo, en lugar de presionar a alguien para que “ya esté bien”
Expectativas y autoexigencia: cuando nunca parece suficiente
Tener metas puede orientar nuestro crecimiento. El problema aparece cuando los estándares son rígidos y nuestro valor personal depende casi por completo de cumplirlos. El Centre for Clinical Interventions, del sistema público de salud de Australia Occidental, describe el perfeccionismo problemático como la búsqueda persistente de estándares muy exigentes, la valoración personal basada en alcanzarlos y la continuación de ese patrón pese a sus consecuencias negativas. En lo cotidiano, podemos reconocerlo al revisar una tarea una y otra vez por miedo a equivocarnos, sentir culpa al descansar o descalificar un logro porque “podría haber sido mejor”.
Una pregunta útil es: ¿mis expectativas consideran mis recursos, mis límites y el momento de vida que estoy atravesando?
Atención y memoria: también merecen ser escuchadas
La salud mental puede influir en el funcionamiento cognitivo. El Instituto Nacional de la Salud Mental de Estados Unidos (NIMH) incluye las dificultades para concentrarse, recordar y tomar decisiones entre los posibles síntomas de depresión. En la vida diaria, estas dificultades pueden sentirse como perder el hilo de una conversación, necesitar releer información o tardar más en resolver pendientes.
Los olvidos y la falta de atención no indican, por sí solos, un problema emocional. Pueden tener distintas causas y necesitan valoración cuando son persistentes, progresivos o interfieren con las actividades habituales. Comprenderlos es más útil que atribuirlos automáticamente a desinterés o falta de esfuerzo.
Salud física y mental: un cuidado integral
La relación entre ambas es real. El NIMH señala que las personas con enfermedades crónicas tienen mayor riesgo de presentar depresión y que esta puede dificultar actividades necesarias para cuidar la salud, como alimentarse adecuadamente, hacer ejercicio o acceder a atención médica.
Por eso, atender el bienestar emocional forma parte del cuidado integral. Merece tiempo, recursos y seguimiento, igual que otras necesidades de salud.
Buscar apoyo puede ayudarnos a comprender una pérdida, trabajar la autoestima, flexibilizar la autoexigencia o identificar qué está afectando nuestro funcionamiento cotidiano. Cuando el malestar persiste, aumenta o dificulta la vida diaria, conviene consultar con un profesional.
La mirada de HumanaMente
En HumanaMente reconocemos la importancia de considerar tanto las habilidades cognitivas como el contexto de vida de cada persona. Trabajamos atención, memoria, planeación y organización mediante entrenamiento cognitivo personalizado, con objetivos vinculados a las actividades cotidianas. Cuando se requiere atención psicológica, psiquiátrica o médica, la coordinación con otros profesionales permite abordar las necesidades de manera integral. Este 10 de octubre, te invitamos a reconocer cómo estás viviendo, qué te está costando y qué apoyo necesitas. Tu salud mental merece cuidado, incluso cuando sigues cumpliendo con todo y nadie más nota lo que te cuesta
Tu salud mental merece cuidado, incluso cuando sigues cumpliendo con todo y nadie más nota lo que te cuesta
